Por palmarés y merecimiento renovado desde hace 16 años, con las únicas salvedades de 1999 y 2003, España es considerada la mayor potencia europea en fútbol sala. A nivel mundial, el ‘pero’ llegó en 2008, cayendo en los penaltis ante Brasil. Con todo, nuestra selección irradia unas sensaciones, manifiesta un gen ganador, que tuvieron como verdadero punto de partida el año 2000. Guatemala. España se proclamaba reina del mundo, y entre los elegidos, un Kike Boned que tocaba el cielo con apenas 22 años. Sólo él, y el eterno Luis Amado, han llegado hasta hoy. Cinco Eurocopas y dos Mundiales en su palmarés, una cuerda que aún puede tensarse para luchar por el tercero en Tailandia. Merecidísima su presencia, tanto o más en el caso de Miguelín. Tras ser el mejor jugador de la pasada temporada, uno de los mejores de la presente, llegó por urgencia al combinado nacional. Incoherencias aparte, entre ambos representan el pasado, comparten el presente, y personifican el futuro de una España ganadora. De un ElPozo ganador.
-Kike, hubo que sufrir muchísimo para derrotar a Rusia. Apenas quedaban treinta segundos cuando se forzó la prórroga. De no haber sido por esa alma de campeona que mencionaste, hablaríamos de una final con triste final para España…
Es verdad que hubo un momento en que Rusia se veía campeona, era lógico. Se iban los minutos, los segundos, no quedaba prácticamente nada, pero el fútbol sala es un deporte en el que siempre tienes una última vida, una última oportunidad. España lo sabe. Tuvimos mucha fe hasta el final, sabíamos que podía llegar el empate, llegó, y en la prórroga estuvimos realmente mejor y fuimos justos vencedores.
-¿Desde cuándo estaba tomada la decisión de que tú fueras el portero-jugador? ¿Ocurrió en la misma final, o ya en los entrenos eras la primera opción si las cosas se complicaban?
Teníamos dos opciones. Una era jugar con Alemao, y yo colocado en banda como en ElPozo. La segunda era que yo fuera el quinto jugador, ya la habíamos utilizado alguna vez, como en Oporto 2007 contra Portugal. Por cosas del destino, Alemao se lesionó en el gemelo y no podía jugar, por lo que optamos por el plan B, me coloqué de portero y afortunadamente salió bien.
-La experiencia la habéis aportado hombres como Luis Amado, Alemao (aunque haya sido su primera competición internacional con España), Torras o tú mismo. ¿En el seno interno del equipo, se ha percibido claramente esa jerarquía durante el Campeonato, o al final todos aprenden y todos enseñan?
Creo que lo más importante de la Selección es que tiene un colectivo que está por encima de cada uno de nosotros. Somos todos conscientes de la importancia que tiene el grupo, de que nuestra fortaleza reside en el colectivo. Todos somos importantes, todos tenemos nuestro papel, y lógicamente cada uno tiene su rol. No es lo mismo un veterano que lleva siete u ocho campeonatos, que un joven que acaba de llegar. Todos sabemos que tenemos que aportar, que tenemos nuestra importancia, y evidentemente intentamos jugar nuestro papel. El relevo generacional está asegurado, nosotros como veteranos hemos intentado ayudar en todo a ellos, y ellos han dado la cara. Al final, hemos conseguido un grupo muy homogéneo y realmente bueno.
-En ese sentido, salvo en ese primer Europeo de 1996, has participado en los cinco triunfos restantes, y en los dos mundiales, algo que sólo podéis decir tú y Luis Amado. ¿Qué va a pasar después de vuestra marcha, cuando se complete ese relevo generacional?
Seguirá compitiendo seguro, y seguirá ganando si las circunstancias se dan para ganar. La Selección Española va a seguir siendo competitiva porque tenemos una gran liga, gente que desde niña juega al fútbol sala, tenemos planificación, un trabajo bien hecho desde la federación, chavales que están dando la cara… Tenemos una Selección que enseña el carácter competitivo, el inconformismo, que hay que luchar hasta el final, y eso te va a llevar a seguir siendo una Selección que va a estar luchando en los campeonatos. Ganar o no va a depender de esa fortuna que muchas veces nos ha sonreído, de que esa moneda que ha caído de nuestro lado, siga cayendo. Estoy convencido de que, más allá de Luis Amado y Kike, seguirá siendo una selección competitiva.
-Va tocando encarar esa fecha del adiós. No depende de ti estar en Tailandia, pero sería una inmejorable forma cerrar el círculo con ese tercer entorchado mundial.
Sí, mi primer deseo es lógicamente que España lo consiga. Es muy importante para nuestro deporte, significaría una vez más recuperar ese cetro que perdimos en 2008 por penaltis en Brasil. Pero creo que es secundario que yo esté o no, es importante para mí, evidentemente, pero lo principal es que España sea Campeona del Mundo. No tengo una decisión tomada, no sé cuál es mi punto final, si será ahora, en el Mundial… Tengo que decidirlo, valorarlo, reflexionar tranquilamente, hablar con mucha gente y tomar entre todos la decisión más oportuna.
-¿Si hay que quedarse con uno, ya sea Europeo o Mundial, con cuál?
Aunque no tuve la oportunidad de jugar en la final, siempre he dicho que el Mundial de Guatemala en 2000 es el punto de inflexión. Es donde este equipo cree de verdad que puede ganar a las mejores selecciones del mundo, da un paso adelante. Es el punto de inflexión en la selección, pero también en el fútbol sala de España. Deja de ser un deporte secundario, el deporte de moda, para ser una realidad. Todos los éxitos que han venido después tienen su origen en Guatemala. Los que tuvimos la fortuna de vivirlo jamás lo olvidaremos.
-En el ‘debe’ particular, sólo te queda un título nacional, éste a nivel de clubes. Kike, hay que conseguir la Copa de Europa…
Desgraciadamente tuvimos varias oportunidades, se nos escaparon algunas Final Four, alguna incluso por penaltis… El deporte tiene esas circunstancias. Uno domina hasta donde puede hacerlo, intenta darlo todo para conseguir los máximos éxitos, y tengo que estar absolutamente feliz con mi carrera, soy un privilegiado, más allá de la no consecución de la Copa de Europa. Eso sí, lógicamente, no me resigno. No sé cuántas temporadas me quedan por jugar, pero la intención es ganar este año la liga para estar disputándola el año que viene.
-Siempre que la Selección de fútbol sala gana un campeonato, se enfatiza el reclamo de algo que se viene denunciando desde hace unos años. Qué bonito sería ganar una medalla olímpica…
Soy absolutamente consciente de que eso ya no me va a toca. El proceso para que un deporte se convierta en olímpico es muy largo, y hay cuestiones, circunstancias que nos superan. Creo que nuestro deporte, por repercusión, crecimiento a nivel mundial, por lo espectacular que es, debería estar en unos Juegos Olímpicos. Ojalá algún día, aunque sea como espectador, tenga la fortuna de vivirlo.
-Miguelín, tú sí que tienes más tiempo de margen en este sentido. Los brasileños ya querían que fuera en Rio de Janeiro… No sé si te has imaginado alguna vez en unas Olimpiadas.
Es cierto que las probabilidades son muy pocas, porque nunca ha sido y ahora no va a ser, pero si tenemos la suerte pues ojalá pudiéramos conseguir la medalla. Ahora bien, me encantaría que Kike viviera algo así. Es quien más se lo merece.
-Entraste en sustitución de Fernandao, y en la fase de clasificación para el Mundial lo hiciste en lugar de Álvaro. ¿Ese hecho te hace ir con más motivación si cabe de demostrar que tendrías que haber estado en la nómina de seleccionados desde un principio?
Es cierto que cuando Venancio me llama y me comenta que tengo que ir simplemente a entrenar, yo me siento súper orgulloso y con ganas de demostrar por qué me tendría que haber llamado de principio. Ése fue un poco mi objetivo. Intenté demostrar cada día que quería estar en la Selección, que es lo más grande. Por desgracia es cierto que entro por la lesión de Fernandao, pero eso me hizo ser más exigente aún conmigo mismo. Demostré lo que pretendía, he hecho un buen campeonato, pero como siempre digo hay que destacar sobre todo al grupo.
-Tras haberte reivindicado con un importante papel, también con goles, imagino que la victoria sabe bien por doble motivo.
Digamos que lo celebro dos veces. Una por entrar, de la manera que fuera, y otra por llegar allí y hacer un buen papel, que no es fácil. He tenido la suerte de que todos los compañeros, y en especial Kike, han estado día a día insistiendo en que tenía que ser importante, y se lo tengo que agradecer mucho.
-Sin ánimo de crear controversia, ¿no ves un tanto ilógico que el mejor jugador de la pasada temporada, uno de los mejores y máximos goleadores de la presente, fundamental en el equipo colíder de la liga, tenga que esperar a que alguien se lesione para entrar en el combinado nacional?
Hay mucha gente que no lo entiende, pero yo creo que Venancio hace lo mejor para la selección. El veía oportuno que yo no debía estar ahí, pero las circunstancias se pusieron de mi parte. Creo que he aprovechado la oportunidad y tengo que seguir trabajando para ganarme un hueco.
-¿Crees que llegarás a emular el palmarés de Kike? Bien es cierto que está difícil teniendo en cuenta que debutó con 19 años, y tú con 25, y ahora con 26 en competición oficial. Está complicado…
Complicado no, va a ser imposible. Ningún jugador puede intentar luchar por alcanzar el palmarés de Kike. Él ha sido el más grande, lo ha demostrado y cada día lo sigue haciendo.
-Vuelta a la competición nacional, y a tratar de importar el gen ganador para ElPozo de cara a la liga, y en apenas unas semanas para ese duelo contra el Inter en la Copa.
Nosotros somos un equipo ganador, vamos a trabajar para estar en la final. Pueden pasar muchísimas cosas, pero tenemos que luchar y tener ese gen de campeones.
-Por imaginar que no quede. Tras ese debut oficial con un oro europeo, continuar este 2012 con uno o varios títulos en ElPozo, y cerrarlo con un título mundial… No estaría mal.
Lo primero, a priori, es pensar en el club. Estamos en una línea ascendente, y podemos luchar por todos los títulos. Si ganamos uno genial, si ganamos dos mucho mejor, y si tengo la suerte de estar en el Mundial y ganarlo… Jamás en mi vida lo hubiese soñado.
-Para cerrar, hoy 14 de febrero, y hablando de amores. Sé que te gusta mucho el rojo, y ya nos dijiste que te gustaría vestirlo muchos años. Unos cuantos meses después… ¿Se ha acentuado la pasión por el rojo de ElPozo?
Aquí han apostado muchísimo por mí, tengo que demostrar cada día que estoy súper orgulloso de vestir esta camiseta, que no se han equivocado conmigo. Aquí es todo perfecto. No te lo puedo describir de otra manera porque es una ciudad que me encanta, el ambiente es excepcional y la gente me trata de maravilla.