Yayo Delgado, Como una sola alma
14/02/11, 19:59
Un apunte sobre el tipo de público que el fútbol ha decidido que quiere tener: los clubs tienen que asegurarse de ser muy buenos, de que no habrá años de vacas flacas, porque ese nuevo público no tolerará un nuevo fracaso. Ese público no lo conforman personas capaces de ir a ver jugar al equipo contra el Wimbledon en pleno mes de marzo, cuando el equipo esté en el decimoprimer lugar de la clasificación y haya sido eliminado de todas las competiciones de Copa. ¿Por qué iban a ir al campo en esas condiciones, si tienen muchísimas otras cosas que hacer? Por eso, si no me equivoco, el Arsenal ha apostado por no pasar más rachas de 17 temporadas sin ganar un sólo título, tal como ocurrió entre 1953 y 1970, ¿no es eso? Se acabaron los flirteos con el descenso, como en 1975 y 76, o los lustros en los que no estuvimos presentes en ninguna final, tal como ocurrió entre 1981 y 1987. Nosotros, los ingenuos incondicionales, aguantamos todo eso y mucho más. Al menos estaremos presentes veinte mil de los nuestros, por mal que vaya el equipo (y a veces ha ido fatal, muy mal). En cambio, este nuevo público... bueno, yo no estaría tan seguro. (Nick Hornby, Fever Pitch, 1992).
No somos el Arsenal, ni yo soy Nick Hornby, pero el amor por nuestro equipo es el mismo. Es el del hincha incondicional. La sensación que tenía Hornby con su Arsenal en 1992 la tenemos constantemente aquí, desde hace muchos años, y excluyendo las alegrías de los ascensos a Primera, cuando hemos sentido de cerca el sueño de por fin ser ese Real Murcia que anhelamos, es la sensación casi constante que llevamos en nuestras bufandas. Es otra de las grandezas del fútbol, ser del Murcia y reconocerse en los pensamientos de un hincha del Arsenal… Tiene miga la cosa ¿verdad? Bueno. El empate en Melilla nos mantiene líderes, donde hay que estar. También una derrota lo hubiera hecho. Tiene cosas buenas, como siempre, y es que el Melilla va creciendo, y le hemos ganado el average. Quién sabe qué pasará, y aunque el objetivo siga siendo quedar líderes, repetimos, sin obcecarnos, debemos ante todo, tener la opción de ascender, es decir, jugar la liguilla, y que eso no sea ya un fracaso, porque el objetivo, por encima de ser líderes, es el ascenso.
Si este descenso fuera como el de nuestra década maldita, y estuviéramos esos tres mil viendo al equipo a mitad de tabla, sólo nos valdrían las palabras de Hornby para explicar que sí, que aquí lo que pasa es que somos ingenuos incondicionales. Aguantamos eso, y mucho más. Pero no perdamos la perspectiva. Las palabras de hoy son de ánimo, como siempre, porque el empate en Melilla hay que verlo como un aviso más para mantener la cabeza fría. Esto sigue siendo fútbol. Una frase que vale para cada artículo de los lunes, y que los hinchas que describe Hornby se repiten una y otra vez, más aún quienes han vivido en su corazón la tarde de Montilivi.
Kike está aquí para quedarse. Empuja al equipo, dándole el crédito que necesita. El justo, puede, pero el que cubre la necesidad de la exigencia real de este Real Murcia del fútbol moderno que sufrimos todos los públicos. No está de más sentir la presión, seguir necesitando verse mejor cada domingo, aunque sepamos, hondamente, que si lleváramos doce puntos menos, incluso este año, estaríamos ahí, domingo tras domingo, pendientes de nuestro equipo. Las carencias hay que suplirlas con aliento, y la presión, con ganas de superarse. De todo eso no falta en el Real Murcia que somos todos este año. A ganar al Almería B, y a seguir creciendo. Aquí estaremos. Vale.