Yayo Delgado, Como una sola alma
28/02/11, 11:47
Faltaba media hora de partido cuando el Real Murcia ganaba ya 4-0. Antes, durante 45 minutos, los de Iñaki Alonso no llegaron al gol, ante un buen Yeclano. Pero la superioridad de siempre tuvo su recompensa, en especial, gracias a la labor de equipo, la misma que ha llevado al Real Murcia a ser superior a todos sus rivales en la categoría, por encima de nombres y plantilla, algo que en fútbol sólo vale para dos equipos en este país. El Real Murcia demostró que saber llegar al gol, y ayer no estuvo inspirado en el partido de su vida el portero rival, como el día de Almería. Chando demostró que no sufre ansiedad de ningún tipo, y tras recortar al portero, centró para el gol, asegurando la ventaja, dónde Albiol sumó un punto más de confianza en la llegada. Los centrocampistas en el gol hacen que los equipos sean más dañinos. El 4-0 refleja esa llegada.
Los grana son un equipo, y están bien entrenados. Se nota en cada jugada, cuando Urzaiz presiona y la defensa se adelanta, cuando Pedro se ofrece sin dejar de correr, después de la enésima falta, y aún ganando 4-0, con treinta minutos por delante. En los cambios, quieren más, pero no hay feos. Hay buen rollo. Sí, porque se ganó, pero lo hay y eso es hacer equipo. Cuando salen las cosas bien hay que aprender de ello. Kike se probó porque sigue confiando en su gol, y marcó un golazo de otra categoría. Le pegó con los otros goles del saco a ese balón controlado en el área. Chando redondeó la delantera murcianista, que se mostró plena ante la petición de más nueves. Será cuando no marquen los dos cuando arrecien los yo ya lo dije. Pero, de momento, Alonso y Sergio Fernández pueden estar contentos.
En la tensa cuerda sobre la que el Real Murcia vive en Segunda B este año el equipo está pisando firme. No es fácil mantener el equilibrio cuando un traspiés enseña el fácil camino hacia la red de los cambios, los pitos y los enfados, que en la B se multiplican a la velocidad de la luz. La grada pitó, pero se fue aplaudiendo el 4-0, en general. Aunque los aplausos que se quedan son los que iban por el esfuerzo de un equipo que buscó el quinto, y el sexto antes de meter el cuarto.
Miramos a Sevilla. En Sevilla miran a Murcia, pero aún falta para que esto sea un mano a mano puro. Quizás, de momento, es mejor seguir mirando al corte de la liguilla, sentir la competición liguera en la nuca, y currar como hasta ahora, pensando en el gol de todos antes que en cualquier otra cosa, lección de Chando a aprender. Urzaiz – Aguilera carbura. Futuro basado en la confianza de un ascenso que cada domingo está más cerca, no por puntos, ni por cazar al Sevilla, sino porque cada domingo el Real Murcia es más equipo y es más superior a sus rivales. Lo de superarse a sí mismo es cuestión de lo que cada uno crea, y aunque la presión va a seguir hasta el final, yo creo que Chando, y cualquier jugador del Real Murcia, cuando tenga que pensar en todos los demás, lo hará, y más tranquilidad que sentir un equipo, hay pocas cosas en fútbol. Vale.