Yayo Delgado, Como una sola alma
15/03/11, 13:24
Óscar Sánchez saludó al capitán del Betis B con el respeto que dan los años de fútbol. Con el brazalete y el escudo del equipo de su ciudad en el pecho, pisando el césped que todos hemos imaginado en nuestros sueños, compartiéndolo con miles, después de haber jugado al fútbol por todos los campos de Primera División, Óscar empezó a ganar el partido apretando la mano de su homónimo, dándole ánimos para Miki Roque de parte de todo el Real Murcia, y mirándole a los ojos. De igual a igual. De tú a tú. Así es este Real Murcia. Sabe que está en Segunda B, y sabe que tiene que jugársela en cada partido. A nadie se le han caído los anillos, y eso es mérito de todos ellos, y de Iñaki Alonso.
El partido enseguida enseñó la cara. Es la que queda este último estirón. El tono físico es el buscado por todos los equipos. Están en lo máximo de la temporada, donde los puntos van a ser decisivos para jugársela a una parte o a otra. Los de Oli llegaron con el aliento del descenso, a un campo grande, a fajarse. Querían ganar con una contra. Pero el Real Murcia no dejó margen. En una buena primera parte los granas tuvieron paciencia con su fútbol, buscando los huecos donde no los había, para llegar con claridad tres o cuatro veces, tiro al poste incluido. Kike, Chando, Pedro… creaban peligro, pero no llegó el gol. El Betis B mantenía su plan, pero el Real Murcia, aún sintiéndose superior, no le perdió la cara al partido. Respetando al rival en todo momento, consciente de la importancia de los tres puntos.
Maravilló Urzáiz en el mediocampo. Un tipo así de implicado saca fútbol en cada balón que corta. Llegaba donde parecía que no iba a llegar, abajo, arriba… Se dejó la camiseta, como viene haciendo en cada oportunidad, completando plantilla, dibujando un futuro prometedor para él, para todos. Lo notó mucho el equipo, que se mantuvo fuerte, a pesar de un pequeño bajón empezada la segunda parte, cuando empezaba a complicarse el ambiente, y la avidez de desánimo empezó a hacerse fuerte en el alma grana. Un empate nos relegaba otra vez al segundo puesto. La oportunidad de mandar un recado al filial de Nervión se desvanecía ante el filial de Heliópolis. Paradojas futbolísticas. Pero este Real Murcia es otro. Una vez más, buscó sus opciones, y salió Isaac fresco cuando el Betis B dejaba de carburar a un ritmo impropio del minuto 70.
Cambiamos de arma, y salta la chispa. Dos zancadas más, y toque sutil. Allí siempre está el 9. Chando la vio llegar y remató con temple, esquivando al buen portero bético, con el empuje de Rubén Rosquete, que llegaba junto a él, y celebró el tanto como todos nosotros, levantando el puño con un gesto de rabia que definió al murcianismo creyente. 1-0 a menos de diez minutos. Tocaba sufrir. Sufrimos, porque seguimos jugando al fútbol, y nadie se olvida. Por eso celebró Rubén ese gol, y por eso, estoy seguro, que el futuro le aguarda alguna sorpresa aún en este equipo, porque lo que demostró, una vez más el Real Murcia, es que es un equipo, y ese es nuestro aval para el ascenso. Que pase el siguiente, porque seguimos luchando. Vale.