Yayo Delgado, Como una sola alma
29/03/11, 20:27
Apretando los dientes. Así salió el Real Murcia a jugar su partido más importante del año, el domingo por la mañana, en Nueva Condomina. El partido a partido ha alcanzado otra dimensión dentro de los tópicos del fúbol este año para nuestro Real Murcia del alma. Los de Iñaki Alonso saben que van a tener que forzar la máquina para mantener la progresión, y lo están haciendo para una matrícula de honor, justo además, para llegar a toda máquina a la que de verdad será la final de las finales. La lucha por el ascenso directo. Quedan muchos puntos, pero este equipo sigue mostrándose cada vez más fuerte. El 5-0 al Ceuta es un premio para todos. Sobre todo, para la plantilla entera, que ha ganado un plus de confianza en lo que han venido haciendo, porque era cuestión de tiempo, y algo de suerte, esto sigue siendo fútbol, que llegara un día en el que entraran los goles como no entraron en otros partidos, como enfrente al Almería B, por ejemplo.
Impecable. El Real Murcia tuvo momentos de juego de una superioridad absoluta sobre el Ceuta, un equipo que corre mucho en el medio campo, que no se cansa, y achucha, que tiene gente rápida y muy interesante, como Guzmán, jugadores capaces de desbordar y crear mucho peligro… pero este Murcia salió apretando los dientes y dio un golpe sobre la mesa para seguir mandando. Ese golpe llegó hasta la orilla del Guadalquivir, y el Sevilla At. Se arrugó, dejando escapar el primer punto en jornadas. Pero ese lapsus no puede volvernos locos.
Si este equipo ha llegado a poder aumentar su ventaja ha sido porque ha seguido, firme, su trayectoria en esta liga, respetando al fútbol, sabiendo dónde está en todo momento, sin dejar la concentración, juegue quien juegue, y a la vez, aprovechando las capacidades individuales que tenemos con Pedro y su desborde y visión, la buena forma de Miguelito Albiol y sus balones al área, la fuerza de Iván Amaya, la sola presencia de calma y temple de Richi en el mediocampo, el desgaste absoluto y la implicación de Urzaiz, la manija que crece por momentos, con el 4 a la espalda, Aguilera, el gol de Chando, la insistencia de Kike García, la velocidad de Isaac en el refresco… y por encima de todo, la enorme sombra de seguridad que en cada partido crece bajo palos: El jefe Alberto Cifuentes.
Este Murcia van cogiendo forma de equipo para recordar, bajo la batuta de Iñaki Alonso, que debe además de hacer el vestuario que está haciendo, verse en este club como alguien importante, con todo el futuro del mundo por delante. Ojalá sueñe Iñaki con un Real Murcia grande, como hemos soñado todos, de una vez por todas, y sepa jugar sus cartas en este club, grande, pero pequeño, con una afición que ha crecido exponencialmente en años complicados, y que tiene todo, está lista, para dar el salto definitivo a la élite del fútbol. Ojalá compartamos ese sueño todos, y sigamos luchando el próximo domingo, sabiendo dónde estamos, pero también siendo conscientes de que queremos llegar a lo más alto. Porque esta vez, no habrá quien nos pare. Vale.