Yayo Delgado, Como una sola alma
06/04/11, 13:08
En la periferia del Barrio Rojo de Ámsterdam hay una calle repleta de restaurantes chinos, tailandeses y vietnamitas. Entre coffee shops y otros pequeños pubs encontramos uno coqueto, inglés, con una mesa de madera central en la que cabíamos todos. Camisetas de equipos colgadas del techo, bufandas de Holanda, Inglaterra, Escocia… y dos pantallones de televisión con partidos de fútbol. Un apasionante Twente-PSV y el Madrid-Sporting. Después de 24 horas de frenesí y amistad, en una despedida de soltero única e inolvidable, era buen momento para ver algo de fútbol, aunque nuestro corazón estaba en esos momentos a miles de kilómetros, en San Roque de Lepe, con nuestro Real Murcia. Pinta en mano, móvil en la otra, pendientes de lo que hacía nuestro equipo, pasamos la tarde allí, en ambiente futbolero mestizo, holandés, inglés, chino, vietnamita y colombiano, que eran las nacionalidades de quienes hicieron plan paralelo al nuestro.
En Amsterdam se respira fútbol por todas partes. El bar, con techo bajo y luz amarillenta, tenía ese aura de fútbol. Un póster enmarcado rememoraba la última Copa de Europa del Ajax, y todas las paredes estaban recubiertas de posavasos con lemas, nombres, escudos de equipos y los clásicos was here de cientos de visitantes. Colgamos un escudo del Real Murcia, como homenaje al fútbol, y amuleto para el partido en San Roque. Vivir el murcianismo lejos de casa, si es con murcianistas, se vive casi igual. Las noticias llegaban con cuentagotas, pero los goles los jaleábamos entre abrazos, brindando con las pintas, ante la estupefacción de quienes seguían los partidos de Twente y Real Madrid. Entre la alegría, y el desconocimiento en aquellos momentos de cómo estaba transcurriendo el partido, sentimos, una jornada más, cómo este Real Murcia se sigue superando a sí mismo. Como el equipo, sabemos que podemos ganar a todos, pero igual que ellos, sabemos que es muy difícil hacerlo, por eso tiene tantísimo valor volver a conseguir tres puntos, más aún, después de saber que el Sevilla Atlético tampoco falló.
No vimos el partido, pero lo sentimos. Cuando supimos de los goles, los celebramos con la misma intensidad que si estuviéramos en el campo, y desde que conocimos el final, también supimos que había sido una victoria importante, y seguro que trabajadísima. Lo demás, quedará en una anécdota. Esto es Segunda B, y todos somos conscientes de ello. Ahora se habla de récord de puntos… No es malo. Creo que es un aliciente más para seguir luchando por mantener la moral, y por seguir formando el Real Murcia que todos queremos, ese Real Murcia del que siempre vamos a estar orgullosos. Esa noche, en otro pub, conocí a un seguidor del Utrecht. Llevaba una camiseta de su equipo. – ¿En Utrecht hay seguidores del Ajax? Le pregunté. Me miró extrañado… - No. En Utrecht hay del Utrecht. En Ámsterdam, del Ajax. Me respondió. Le di un abrazo, y le conté cómo había bajado el Murcia el año pasado, y cómo este año íbamos líderes. – Después de una gran derrota los equipos se vuelven más fuertes… Me dijo. En eso estamos, en hacernos más fuertes. Vale.
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