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Por una Nueva Condomina llena
Yayo Delgado, Como una sola alma
10/05/11, 18:29
No tiene precio. Gritar un gol que vale por mil, y abrazarse con los tuyos en la grada, hasta apretar con todo el amor que chispea. Volar por las gradas como papelillos de delirio, entre cientos, miles de amigos que comparten alma. Sentir el ruido sobre la piel de gallina, y el aire del aliento de toda una generación de sentimiento idéntico, el de una camiseta grana y un blanco fugaz de pantaloneta, en un escudo que palpita en el estadio desde hace muchas décadas. El sabor de la emoción contenida, en las ocasiones perdidas, en los aplausos y en el temor al contrario; la fuerza de toda una ciudad y una región, y la esperanza de otros miles que viven a distancia esa hora y media de vida condensada en fútbol puro. Vivir el día, desde la noche anterior, compartir los nervios de los jugadores, recordar la historia, el pasar de las horas, y esos ambientes que no se olvidarán jamás en la vida.
Sentirse hincha es sentirse el club al que amas. Es esa pasión la que te ha acompañado todos estos años, cuando los domingos, estuvieras donde estuvieras, te ha sacado una sonrisa la victoria, y un cabreo la derrota. Hay muchos hinchas, los que ahora están, los que están fuera, los que van y vienen, los incondicionales, los que creen desistir… pero no lo hacen. Todos son murcianistas, y ahora, como siempre, más que nunca, es su momento. Porque ellos, todos, son el Real Murcia. Tanto como Chando, Pedro, Richi o Alberto. Tanto como Iñaki Alonso, y tanto como el mismísimo Samper. Más, incluso, porque es la hinchada la que ha traído hasta aquí, a través del tiempo, a este equipo. Lo que ahora viene es historia para ser vivida. Es el fútbol que todo hincha disfruta con el corazón, el partido que toda temporada espera tener por delante. Ese partido, donde jugamos todos, un partido de fútbol que no tiene precio.
Ojalá el dinero no fuera necesario, que los países no tuvieran fronteras y que todo el mundo viviera en paz. Pero esto no es una canción. El fútbol, como la vida, tiene unos márgenes. A todos nos gustaría ver llena la Nueva Condomina. 32.000 personas animando serían media victoria. Porque sí, las aficiones también ganan partidos, pero no podemos hacerlo a cualquier precio. Los equipos de la entrada y el bocata, han desaparecido. La espuma sólo aparenta, y el murcianismo incondicional ha dado una lección este año, con 9.000 abonados en Segunda B. 15 euros no es traspasar los márgenes. El valor de ver al Real Murcia en un play off es inmenso, para el que siempre va, y para el que ha apretado el puño cuando se ha enterado por la televisión de que el Murcia ganó otra vez, y lleva dos, o tres años sin ir al campo.
Es el momento de responder, igual que ha respondido el equipo liderando su grupo y toda la categoría, igual que han respondido los jugadores de la plantilla, jugando cada partido como si fuera el decisivo, sin importar el rival, asumiendo la categoría y cumpliendo un primer objetivo muy complicado, que ningún otro club recién descendido ha logrado conseguir. Murcia debe, y tiene que responder. Nunca hemos llenado la Nueva Condomina para ver al Real Murcia, un equipo que es nuestro, y que debemos valorar como lo que es, una institución que nos representa, nos llena y ahora nos necesita. Es difícil, pero no imposible, porque este Real Murcia está renaciendo, y entre todos, podemos llevarlo, por fin, donde siempre hemos querido.
No será dinero… ganar, vivir, estar, ser… el Real Murcia en su partido del año. Sentir la unión que todos hemos sentido esta temporada, será fútbol de gourmet. Ojalá pudiera usted, murcianista, pagar su entrada cuando pite el árbitro el final. Seguro estoy ya, ganemos, empatemos o perdamos, de que a nadie le importarán estos precios, porque haber sido el Real Murcia esos 90 minutos… No tiene precio. Sobre todo, si es usted murcianista. Vale.
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