Antonio J. Salmerón, Meta volante
16/02/10, 19:48
La sombra del dopaje no solo se ciñe sobre el tormentoso mundo del ciclismo y del atletismo. Hay quienes, en su ignorancia sobre este escabroso pero candente asunto recurre a la fácil teoría de que el dopaje se da en éstos dos deportes en concreto porque exigen un alto nivel de prestaciones físicas, cosa que no sucede en el fútbol, el tenis o el baloncesto, dado que en éstos prima la técnica. Evidentemente, esta aseveración carece de toda base teórica. La EPO no es la única sustancia considerada prohibida por los estamentos federativos y de custodia del deporte límpio; hay otras muchas más, que, contribuyen, de una u otra forma, a mejorar el rendimiento del deportista. La nandrolona es una de ellas. Esta sustancia le fue detectada supuestamente al ahora entrenador del FC Barcelona cuando militaba en las filas de un equipo italiano. Se le aplicó una sanción de dos años, si bien éste la recurrió, como habitúa a suceder en estos casos. Claro que siempre está el arrepentimiento del que ahora se hace uso y abuso para la reducción de la sanción; se le llama acto de colaboración.
Especialmente llamativo fue aquel caso por tasa alta de hematocrito que supuestamente detectaron al jugador del Athletic Club de Bilbao, Carlos Gurpegui, que superaba ampliamente el 50 por ciento máximo permitido, alegando en su defensa que su cuerpo lo generaba endógenamente. Ese recurso fácil actualmente está muy desgastado, aunque al citado jugador le sirvió para marear la pérdiz y no acabar cumpliendo estrictamente una sanción de dos años que nunca aceptó. Pero para lamentable fue la actuación al respecto de la RFEC, que a instancias de la FIA para la oportuna incoación de expediente y posterior sanción actuó cruzándose de brazos. Ésto nunca sucedería con la Unión Ciclista Internacional, que es muy tajante y severa en éstos casos; e incluso antepone una sanción económica.
Y es que, a diferencia que en el ciclismo o en el atletismo, donde los controles anti-dopaje sanguíneos están ya muy por encima de los de orina, que se prestan más al engaño, e incluso se recurre con mucha frecuencia a los controles por sorpresa, en el fútbol es contrario; hay más de orina que de sangre, y distan de la cuantía de controles que realizan las federaciones de ciclismo y de atletismo. Claro que así, los controles 'positivo' son bastante inferiores. Aunque, últimamente, entre tanta desgraciada muerte súbvita, está creándose ciertas sospechas entorno al fútbol. Si tantos controles médicos existen, cómo hay lugar a que pasen desapercibidas anomalías congénitas o no en el corazón.
De todos es sabido, aunque preferimos callar, que en la famosa NBA de Pau Gasol y demás hay lo que se llama 'barra libre'. La NBA no está sujeta a la federación internacional, y constituye su propia liga y estamento federativo y de competición; sus própias reglas. Ahora resulta que el escolta estadounidense Juan Dixon ha dado supuestamente 'positivo' por nandrolona en un control realizado en Grecia el pasado verano, mientras jugaba en el Aris de Salónica. Dixon, aconsejado por su preparador personal en Estados Unidos, tomó un medicamento que poseía esta sustancia que, al parecer, es totalmente legal en la NBA. Sin embargo, cuando fichó por el conjunto griego, dio positivo en uno de los controles que se realizan habitualmente.
La FIBA le ha retirado su licencia de forma temporal, por lo que no podrá jugar con el Unicaja hasta que haya una resolución en firme. Tanto el club como el jugador se encuentran abatidos, ya que Dixon había traído aire fresco a la decaída disciplina del club. El escolta ha pedido el contranálisis, que casi siempre suele confirmar los hechos, y está a la espera de los resultados. Mientras tanto, no podrá jugar con el Unicaja, aunque seguirá entrenándose con el equipo.
Este hecho no sucedería en el ciclismo, pues el equipo, por indicación de la UCI y de su firma del compromiso ético, apartaría al ciclista en cuestión de la disciplina del equipo, con la suspensión también cautelar de empleo y sueldo, hasta que no demuestre su inocencia. Sobra decir que de éstos hechos de dopoaje en deportes que no sea el ciclismo, el atletismo o cualquier otro apenas se entera la opinión pública. En este sentido me pareció patético que medios de comunicación españoles ni si quiera se plantearan la duda que destapo el famoso Doctor Eufemiano Fuentes en un prestigioso rotativo galo cuando apuntó a que varios equipos de la Primera división española eran clientes suyos en el marco de la Operación Puerto. Se da la casualidad de esos equipos lograron grandes resultados en los tiempos en que el Dr. Fuentes era el 'rey del mambo'.
Ocurre que en el tenis profesional, donde hace ya algún tiempo nada se sabe de casos de 'positivo', haya ilustres representantes del mismo que niegan categoricamente a participar del programa anti-dopaje ADAMS, instaurado desde un tiempo, y con éxito, en el ciclismo y en el atletismo; los cabezas de turco. Este programa de seguimiento casi milimétrico de los valores fisiológicos y de los resultados en competición del deportista permite establecer unos varemos individuales que apenas dejan escapar al tramposo. Por qué será que se niegan. No será porque pueden haber controles por sorpresa. Claro que habrá quién diga que aquí la técnica domina sobre el físico, aunque, amigo mío, la comunión de los dos factores mejorea el producto.