Yayo Delgado, Como una sola alma
08/07/11, 11:10
Los del vaso medio vacío están que trinan… ya andan llenando el capazo de odio para disfrutar lo antes posible de la mofa patria, allí en grada baja, donde huérfanos de pan archenero, se sienten libres para hacer de plomo murcianista inconsciente, quiero creer. Aquí no hay madre ciencia. En el fútbol piden la cantinela del dos más dos son cuatro, pero luego, a la madre de la ciencia exacta, que le den dos piedras. La paciencia para otras cosas. Quieren la suma correcta lo antes posible, sin miramientos, como si esto fuera una calculadora. Como si viviéramos el primer año y el último de nuestras vidas. Da igual pedir con la vena que se queden jugadores de mercado segunda B, y al día siguiente, reclamar la firma de los que han jugado en Primera. Aquí la cuestión es llenar el capazo, que cuando marque el Recre hay que tener las armas afiladas. A veces parece, incluso, que no es ni por Samper… qué cosas.
Los ciclos. Siempre que perdimos la perspectiva, el fútbol nos devolvió al sitio. Aquella década sirve, para los que aprendimos paciencia futbolera, y entendimos con el corazón que esto es para siempre. Este año, es un año más, de ilusión y murcianismo, lo que somos, éramos y seremos. Recién ascendidos de Segunda B, tras una planificación que salió redonda, esta temporada toca iniciar ciclo. Apretar grupo y cogerle el hilo a la competición, que no es la de hace dos años. Somos los campeones de Segunda, porque cuando nosotros estábamos en la plata, siete, ocho equipos con los que compartimos aspiraciones este año estaban sumando en Primera historia. Ahí, andamos lejos de la cabeza de Segunda. Mirando arriba, siempre, a ganar en todas partes, como todos, y sin perder la noción del fútbol. Los ascensos han llegado cuando hemos sabido hacernos con la liga. Nunca nos lo regalaron.
El fútbol se volvió plástico hace años. Los millones de euros no cumplen objetivos en las dos españas, tampoco unos cientos de miles lo harán en la lucha a cara de perro entre diez históricos. Lo que sí puede hacer el dinero es catapultarte otra vez a la sombra del fútbol, otra década perdida, y si eso pasara, nadie se acordaría de las prisas, los centrales vendidos, el talonario en la carrera de julio o las viejas glorias intocables. Las apuestas en fútbol le salen bien a uno, o a dos, como mucho, el resto, pincha, y el que ha caminado por el hilo, cae sin red. Si fuera difícil verlo lleno, aún pasarían como anécdotas esos alardes de desconfianza endémica en el Real Murcia, escudo, que no equipo. Pero aquí estamos esos otros murcianistas, que cada día, nos levantamos con mayor ilusión por la temporada, viendo cómo se hinchan burbujas a un lado y a otro, apoyando el trabajo de nuestros profesionales, confiando en nosotros mismos, con una facilidad pasmosa, la que dan años de consciencia murcianista. No es que pinte bien este año, es que pinta bien siempre. Hasta que no seamos eso, nos seguirá costando dar el paso. Mientras… sólo queda aguantar el chaparrón. Curados de espanto. Porque nadie va a lograr que creamos en nuestro sueño. Porque creer, sigue creando realidades. Vale.