Yayo Delgado, Como una sola alma
26/09/11, 12:49
En fútbol no suele haber nada más importante que ganar. Todo lo demás son riachuelos que desembocan en el mar de la victoria. Pasa lo mismo cuando se pierde. Esos mismos riachuelos terminan en el mar de las dudas y la derrota. El Real Murcia sumó tres puntos importantes, como lo son todos, pero lo hizo remontando un partido complicado, algo que no se va a ver mucho en este campeonato. Empezar a los siete minutos en Segunda División con el marcador en contra y tres derrotas más en el casillero en cuatro partidos es una situación que suele pesar demasiado. Sin embargo el Real Murcia supo hacer de sí mismo para darle la vuelta al partido. Lo hizo, además, con un equipo circunstancial, que no es el Real Murcia que esperábamos. Un equipo que se está conjuntando, armando un bloque sobre lo que en teoría iban a ser los repuestos. Sumar ahora con este Real Murcia improvisado es lo mejor que podemos extraer de la victoria.
Remontada, sufrimiento, defensa, esfuerzo… en la ecuación ha tenido todo que ver para que el resultado sean los tres puntos, pero la suma no ha quedado ahí. Después del pitido final Iñaki Alonso siguió jugando el partido. Salió al césped a abrazarse con los suyos, a darles las gracias y a recompensar su esfuerzo, cerrando una unión con la grada (en su mayoría, no olvidemos que con 1-1 minuto 32 hubo pitos) que debe ser nuestro baluarte para seguir soñando. Además, después de saber muy bien qué pasó en el campo, bajó a la sala de prensa y siguió aprovechando la victoria. Sembró dentro del vestuario, y fuera, y esta semana, o la que viene, o la siguiente iremos recogiendo los frutos. La estrategia de la suma no queda en el césped, y entender eso es saber que el fútbol está también escrito en páginas de periódicos.
El equipo supo sufrir porque defendió bien cuando tuvo que hacerlo. Los de Iñaki Alonso saben que en todos los partidos van a tener que sufrir para lograr resultados, y no siempre llegarán. El fútbol sigue vivo en Segunda división. Algo bueno deja la crisis global, y el fútbol de los dos grandes, y es que los equipos que sueñan siguen pareciéndose cada vez más, y sumar se celebra con ilusión. La pega es el cansancio. Llegamos al final con un punto menos que ellos, y eso pudo costarnos un empate que hubiera despertado fantasmas, unos fantasmas que fueron convocados desde dentro, gracias a que sumamos los tres puntos. Sumando es más sencillo defenderse. Más dudas deja que un árbitro pite en Nueva Condomina chuleando al respetable (alargando el pitido final a su antojo para disfrutar del enfado general), dejando dos penaltis y no sé las manos, además de una expulsión clara a Sunny por doble amarilla que no llegó.
Sutil, Marín, Borja, Aguilera… Van formando este Real Murcia inesperado, y Amaya, Jorge, Oriol y Oscar ganando confianza atrás, aguantando la puerta a cero cuando el contrario buscó puerta, porque el gol, se lo encontraron, casi sin quererlo. Suma global. Suma de puntos. Suma de unión… y con todo, pan para quien tenga dientes. Vale.