Dr. Jekyll y Mr. Hyde
Fernando Zaplana, Empresa y deporte
24/10/11, 19:46
Este domingo acudíamos los aficionados del UCAM Murcia al Palacio de los Deportes de Murcia con un ánimo un tanto aprensivo, la moral algo baja y el miedo en el cuerpo, había una posibilidad muy real de poder salir de esta cuarta jornada de la Liga Endesa con un 0-4 en nuestro balance de victorias y derrotas, mucho lastre para nuestro viaje hacia la permanencia.
Realmente no se trataba de una actitud pesimista, simplemente los hechos estaban obstinados en poner una nube negra sobre nosotros, llegábamos con dos partidos consecutivos perdiendo fuera y con una imagen dudosa, porcentajes horribles en el tiro exterior, baja anotación y por añadidura, nuestro rival Cajasol llegaba con la vitola de equipo gran defensor y de haber derrotado al Barcelona en la jornada anterior.
El aspecto del pabellón no era demasiado alentador, la grada alta prácticamente desierta, pocos espectadores para contemplar en vivo el espectáculo, aunque por otra parte me alegró observar que los palcos de empresa esta vez sí estaban al completo, también se van observando animosas iniciativas empresariales para acompañar al equipo. Se pudo constatar que el salto de LEB a la ACB ha elevado nuestro caché, bien a la vista teníamos colocados un par de los vehículos promocionados por la marca de automóviles que nos patrocina, casi se puede decir que un lujo tener un par de BMW en pista.
En cuanto al encuentro, realmente pagamos por un partido y nos ofrecieron dos encuentros, porque nada tuvo que ver lo ofrecido por UCAM Murcia en una primera parte pobre, muy pobre, con lo expuesto sobre la cancha en un buen segundo tiempo, con un tercer cuarto realmente arrollador.
La salida de nuestros jugadores se puede calificar de desafortunada, el juego desangelado, sin espíritu ganador, Cajasol ganaba claramente, muy fácil, sin grandes alardes y los nuestros se limitaban a reflejar lo que en las gradas se vivía como impotencia, errores defensivos que permitían tiros cómodos de los sevillanos, cambios en los bloqueos que dejaban el camino libre hacia canasta y la diferencia que no hacía sino aumentar.
En ataque, más de lo mismo de los últimos partidos, tiros mal seleccionados que tensionaba aun más a jugadores como Miso y una desesperante falta de agresividad, la posesión se agotaba en un infumable juego de yo-yo de nuestros exteriores, que en ningún momento encontraban líneas de pase con nuestros jugadores interiores, Augustine pasaba casi desapercibido en una primera parte para olvidar y el murmullo se acrecentaba en la grada.
Un murmullo que en ocasiones se tradujo en algún grito pidiendo más, incluso recordando a algún ex jugador, llegó el descanso, brazos caídos y los aficionados echábamos de menos a un escolta tirador, un jugón, un ‘geta’ como me comentaba Quini García; de los que se echan el equipo a la espalda, aun a pesar de la victoria seguramente muchos pensemos que nos vendría bien aunque fuera un jugador veterano, como Louis Bullock, también se hablaba de la forma de jugar en ataque de los equipos de Luis Guill, en como se había preparado la pretemporada en cuanto a la defensa y el tiempo dedicado durante ella al ataque, de sus preferencias en cuanto a jugadores y en estas disquisiciones se reanudó el encuentro.
Algo debió suceder en el vestuario, algo importante, no sé si fueron gritos, si fueron ligeras consignas, si fue un cambio táctico radical o que Augustine impuso sus galones, por no decir otra cosa, no había rascado bola en la primera parte y había desmontado una silla de un rabioso puñetazo, simplemente, en la segunda mitad y sobre todo en el tercer cuarto, vimos otro partido distinto, como en la novela de Robert Louis Stevenson, estábamos ante un caso de Dr. Jekyll & Mr. Hyde, aunque esta vez el bueno era Hyde.
El equipo comenzó a defender como hacía tiempo que no veíamos defender en Murcia, si es que alguna vez se había defendido así, cualquier apelativo quedaría corto, dejar en 5 puntos en 10 minutos a Cajasol es algo más que un trabajo numantino ¿y el ataque? Agresivo, muy agresivo, nada de botar y botar y botar, Franch se dedicaba a romper al defensor con penetración hacia canasta y doblar para encontrar una y otra vez a Augustine, dúo letal de talento y fuerza descomunal.
Kurz, en su mejor partido hasta ahora, se esforzaba en defensa y rebote, algo que no viene mal y el ‘Surfero’ Barlow seguía en su labor de reboteador que tanto está ayudando, sobre todo en esos inesperados rebotes de ataque a los que nos está acostumbrando; otros jugadores brillaban en un aspecto oscuro, pero necesario, al cual tienen que dedicar cuerpo y alma si su rol debe ser ese y no otro, como es el caso de Grimau, que insiste en el tiro exterior hasta el punto de desquiciarse el mismo y emprenderla a patadas con una silla del banquillo, el trabajo defensivo de los exteriores fue tremendo, Urtasun venía de fusilar al Barsa y se fue de Murcia con 2 puntos, -2 de valoración y el cañonero English, otros 2 puntitos y un -7, bien por nuestros exteriores.
Para el final quiero dejar a Pedro Rivero o Del Caz como ahora nos dice su camiseta, es un jugador al que se le tiene cariño en Murcia, le está costando arrancar, la temporada pasada nos ayudó mucho en el ascenso y personalmente le tengo en mucha estima como persona y como jugador de baloncesto, sólo quiero decirle, si lee este artículo, que recuerde lo que ocurrió el año pasado, como empezó todo y como acabó. Pedro es un jugador perfectamente válido y dentro de su posición en el equipo puede aportar muchísimo, quizá no sea un base muy físico, pero con seguridad puede suplirlo con su talento, experiencia y técnica no le faltan, además, su técnica de tiro es buenísima, el triple llegará, la victoria ya lo ha hecho, paciencia.
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