Antonio J. Salmerón, Meta volante
27/07/10, 20:14
Echo de menos esas calurosas tardes de julio tan ligadas al desarrollo del Tour de France y a los éxitos del ciclismo español, amenizadas por el eterno debate en torno a si fue lícito que Contador dejara atrás al entonces líder de la gran carrera gala, Andy Schleck, cuando era víctima del pánico ante un absurdo error mecánico.
Este asunto, unido a otro debate paralelo sobre los avatares de la carrera, propició que el Tour y el ciclismo cobraran una mayor relevancia entre los temas de actualidad informativa. Así fue, y así debía ser, porque es el mes -julio- por excelencia del ciclismo, en el que este esforzado deporte de la ruta adquiere su verdadera y merecida dimensión, en que se cobra la atención que le roban otros deportes durante el transcurso de la temporada.
No ha sido hasta ver de Pinto subir por tercera vez a lo más alto del podio de Los Campos Elíseos que hemos hecho recuento del notable palmarés español en la carrera más prestigiosa del calendario internacional: Le Tour de France. Oscar Pereiro fue el encargado de reverdecer los laureles que desde tiempos de Induráin permanecían en un baúl. Al año siguiente, Contador se destaba ante el gran público, y vestía de amarillo en Paris. Era la primera de las tres veces que añadiría después. Pero con una edición de intervalo, puesto que ASO no invitó al Astaná de Contador en 2008. Los galos se las estaban viendo venir, pero no se percataron de que sería el Tour de Carlos Sastre. A la conclusión de su memorable ascensión a Alp D´Huez, el menudo escalador se ponía al comando de la clasificación general. Y lo seguiría haciendo hasta Paris.
El regreso de Contador en 2009 y 2010 no ha servido más que para sumar y seguir, ante el propio asombro del presidente galo, que osó preguntar al de Pinto por "el secreto de los españoles". Y eso que entre el Comité Olímpico Italiano y la Unión Ciclista Internacional habían conseguido eliminar a Alejandro Valverde. Estoy convencido de que el de Las Lumbreras hubiera estado muy cerca del podio. Y esa condición de liderazgo quizás hubiera permitido a Luis León Sánchez haberse mostrado con mayor contundencia como jornalero de la gloria.
El de Mula no consiguió finalmente entrar en el cuadro de honor de los diez mejores clasificados de este Tour de France. Sí que llegó a estarlo, pero el trasiego por los Pirinéos le pasó factura. Acabó cerca de los mejores, pero no con ellos, y eso te deja fuera del 'top-ten'. La única posibilidad que se le brindaba, la penúltima etapa cronometrada, que creíamos idónea para recuperar terreno pérdido, habida cuenta de es un especialista ya consumado, no le resultó provechosa.
El otro murciano presente en este Tour de France fue el velocista ciezano José Joaquín Rojas. En su segunda participación en la gran ronda gala, a mi paisano y amigo se le resistió el triunfo. Y eso que lo rondó, que lo acarició, pero es de mérito que, no disponiendo de alguien que lo condujera durante los metros finales y actuara de lanzadera, Rojas fuera capaz de hacer frente a dos momentos de máximo esfuerzo casi a la vez: el de encontrar hueco y de lanzarse al esprint por la victoria.
Otro aspecto a destacar de entre la mejora de prestaciones de Rojas tuvo lugar en la montaña. Esa es la gran virtud del de Cieza. A diferencia de rivales de la talla de Cavendish, Pettachi, ..., Rojas pasa la montaña con mayor holgura que ellos. Este es un aspecto que le ha sido recompensado con su cuarto puesto en la clasificación final de la Regularidad, la del maillot verde, que acabó por vestir Pettachi, para sorpresa de muchos.
También ha habido lugar a las especulaciones entorno al futuro más inmediato de Luis León Sánchez. Se dá casi por seguro que será el Rabobank su destino, pero él todavía no se ha pronunciado al respecto, ni tampoco hay respuesta desde el equipo holandés.
Y de Paris nos vamos a Sevilla, punto de partida de la próxima Vuelta a España. La Región de Murcia será escenario de hasta tres etapas. De esta manera se mantiene viva la presencia de nuestra Región en tan importante evento; el mayor de cuantos anualmente se celebran en España. La pena es que no podamos ver en acción ni a su último ganador, Alejandro Valverde, ni al equipo murciano Contentpolis-Ampo-Murcia. Las promesas de continuidad con que adornaron sus discursos los políticos de turno a la llegada de la Vuelta a España quedaron en saco roto. Es, sin lugar a dudas, un fracaso político el haber dejado perder un equipo que tanto esfuerzo y muy poco dinero costó; un proyecto que en tan solo dos años logró cotas deportivas y de popularidad inéditos. Y eso que nunca gozó del beneplácito de la prensa regional, que sí de la nacional y extranjera; cosa que abre y plantea otro debate.
Al margen de lamentos, hemos de congratularnos porque uno de los espectáculos deportivos más relevantes del panorama deportivo internacional venga a visitarnos. Y estaremos allí para verlo y contarlo, porque promete traer consigo artistas de relubrón.