Yayo Delgado, Como una sola alma
19/10/10, 11:19
Si el camino se hace duro, saboreas la victoria. Es la frase que se repite en mi cabeza estos días, cuando vuelvo a ver los goles, las llegadas, y sobre todo, después de mirar la clasificación. Es muy difícil hacer lo que se supone que debes hacer, y en fútbol, no es que sea difícil, es que es casi imposible. Sólo los gigantes de plástico suelen cumplir con las expectativas, porque además, son los únicos que tienen derecho a tenerlas. El Real Murcia en Segunda B tenía que estar arriba. Lo está. Además, por méritos propios. La ilusión que está generando Iñaki Alonso es de la buena. De la larga. Gracias a estar en la B sabemos que nuestros sueños necesitan tiempo, ese tiempo es un cheque en blanco para un tipo como Iñaki Alonso, que piensa en largo, en todo, detallista y con ganas de hacerse en Murcia el entrenador que es potencia. Lo bueno, es que ya está obteniendo resultados, a la vez que los que soñamos con un Murcia grande vemos en él al perfecto director de orquesta para nuestro futuro.
Todos están teniendo minutos, y están a la vez aprovechando sus oportunidades. Las críticas no afectan, y van durmiéndose en los titulares, porque Iñaki Alonso va minando poco a poco ese aire crítico asentado en el entorno murcianista. Perlicas. Suelta perlicas de vez en cuando, con sutileza. Esto es para todos, y todos tenemos derecho a disfrutar de los buenos resultados. Si las críticas van a ser por no golear, cada partido, benditas sean, mister. Hay jugadores creciendo. Se les ve por segundos hacerse más grandes en el campo, en cada jugada. Lo increíble es que no sólo son nuevos profesionales, recién llegados, que podría tener más sentido. La plantilla ha dado un cambio al quitarse la presión. ¿Mérito? De todos. Aquí no escatimamos. Saboreamos la victoria, en este duro camino.
Mención especial: Pedro. Estilete en la banda, goleador que cae al centro, pegador, lanzador, rey de la gambeta. Pedro está teniendo su año, y tiene pinta de no ser el último. La confianza hace a los jugadores de catapulta, y no sabemos a dónde puede llegar este jugadorazo, que define como un diez en posiciones de nueve, y es tan rápido como un siete. Huele al Ismael de aquel glorioso año, a jugador especial. Aquino y Kike. De vuelta están. Llegando. El liderato es un bálsamo que deben aprovechar para subirse al carro de la confianza. No tienen techo, y ahora tienen tiempo. Sólo fútbol por delante, toda una temporada, para volver a ser ellos mismos. Lo conseguirán. Destellos hemos visto. Aplaudamos sus intentos, en cada jugada. Inversión en confianza, y ganaremos dos cracks para el año del asalto a nuestra historia. Todo va bien. El murcianismo exprime las victorias, porque el camino, siempre, es duro, y lo que queda… Vale.